Pov. Bella
Martes 18 de Febrero del 2010, Aeropuerto de Barcelona
-¿Cuánto falta?- pregunté risueña
Edward
bajó la mirada y me sonrió. Me acurrucó más entre sus brazos y me besó
en la mejilla. Aunque estuviéramos en el suelo, como dos simples
humanos, haciendo ver que llevábamos toda la noche en el aeropuerto no
me importaba. Giró la cabeza hacia los monitores de vuelos, después de
haberme dado un maravilloso beso y el haber estado acurrucados, que
estaban bastante lejos la verdad pero mi Edward sería capaz de ver la
pantalla, claro era un apuesto vampiro. Mientras, yo recorrí la mirada
por el lugar y me reí. Ver a los humanos medio adormidos a las 4 de la
mañana desde una esquina en el suelo era muy divertido, todos hay
andando como zombis, y más de uno corriendo porque se había quedado
dormido
-Pues…por lo que dicen el monitor y los pensamientos de
las azafatas de la puerta 3… es recomendable que vallamos levantándonos
si queremos no hacer cola para embarcar cariño
-¿Es necesario?- le dije con carita de ángel.
No me apetecía para nada desprenderme de su abrazo y, de no ser vistos en esta esquina del aeropuerto
-Si mi amor, debemos coger el vuelo para Seattle. Allí expresamente nos esperan Alice y Jasper- le miré incrédula
-¿Nos están esperando? Pero si es martes…¿no deberían estar en el instituto?
-Si… bueno- vi como se le contraía la cara- a decir verdad… se han escapado
-Escapado... ¿¡Qué!
-Si bueno… en la hora libre de Jasper Alice lo ha raptado para venir a recibirnos
-Es decir- dije enfadada- Alice ha obligado a Jasper a hacer pellas
-Bella…
no te enfades. Alice lo ha hecho con su mejor intención. Además, de
todos modos Alice hubiera raptado a Jasper aunque no hubieran ido al
instituto y él iría a donde ella fuese
Se me acercó y me rodeó con
sus brazos. Respiré agitadamente ya que me puso debajo de él- relájate
amor mío. Tú solo piensa que pronto estaremos con la familia. Carlisle y
Esme regresarán el sábado y Rose y Emm el domingo por la noche.
-Ya pero… no me gusta que la gente se meta en problemas por mi culpa
-Cariño,
tu sabes igual que bien como yo que Alice es capaz de sobornal al
director. ¿Para qué preocuparnos?. Ahora cogeremos el avión y nos iremos
a Seattle.
Eché la cabeza para atrás, a modo de vagues y
reproche. Pero al sentir los labios de Edward en mi cuello me tensé. Le
miré y éste me sonreía pícaramente.
-De acuerdo…
Me levanté de un salto y Edward me imitó. Me cogió de la mano y, algo imposible para un humano, llevó las tres maletas
-Edward, déjame llevar una por lo menos- le dije por enésima vez
-Nada amor, ¿de verdad crees que voy a dejarte llevar el equipaje? Soy lo suficientemente fuerte para llevarlo yo solito- se rió
-Ya pero…- la mirada sonriente que me echó me hizo cerrar la boca.
¡Eres una blanda Bella!
Si pero lo quiero
Como
había dicho Edward, nada más llegar nosotros a la puerta de embarque
por los altavoces sonó la típica y rutinaria advertencia de que el vuelo
62hsk72 internacional con destino a Seattle requería la embarcación de
los pasajeros, bla bla bla…
Nos tocó ser lo primeros como no, y para mi suerte, esta vez, el que nos atendía era un hombre
-Pasajes- pidió algo brusco. No debía de ser muy agradable trabajar en un empleo como este
Rebusqué
en mi bolso, ¿dónde los habría metido?. Como le solté la mano él me
rodeó la cintura con sus brazos, y al fin los encontré. Primera clase,
zona VIP…¡como no!
-Tome- le entregué los papeles.
El hombre
los estuvo revisando y tras unos segundos que me parecieron años nos
sonrió, a mi más de lo debido, y nos dio permiso para que pasaras.
Tuve
que tirar de Edward para que éste no le gruñera o algo parecido al
azafato y lo conduje hacia las puertas del avión. Al llegar, nos
sentamos en nuestros asientos, de primera clase, y por tanto al
principio del avión. Mi amado mientras yo me sentaba en el sitio de la
ventanilla, puso nuestro equipaje en los compartimentos de arriba. Y a
los pocos minutos ya me hacia compañía.
-¿Triste?- me preguntó
cuando ya todos los humanos entraron al avión y las azafatas indicaban
las normas de seguridad, que se debía hacer en caso de colisión…
-Algo- suspiré- este ha sido un San Valentín inolvidable, bueno como todos, pero me apena dejar de nuevo España
Edward me acarició el pelo y me beso la mano que teníamos cogida
-Ya lo sé Bella. Y de verdad lo siento, si hubiera sabido que-
-Déjalo-
le interrumpí- no quiero que te atribuyas la culpa de lo que siento. La
tristeza que está en mi ahora no es ni la milésima parte de grande del
amor y agradecimiento que tengo hacia ti. Edward Cullen, que me hayas
traído a España por San Valentín es lo más bonito que has hecho. Y, si,
me da pena marcharme una vez más de la tierra que me vio crecer pero si
con eso consigo regresar con mi familia no me importa lo más mínimo.
-¿Estás
segura? Había pensado que a lo mejor, más adelante, podría convencer a
Carlisle para que en una de nuestras mudanzas viniéramos a España
-¿Has
pensado eso? ¿En serio?- la alegría me azotó por todo el cuerpo- ¡Ay
Edward! Como te amo- le abracé a él y me perdí en su aroma
-Ya lo sé pequeña. Te amo
-Te amo
-O-
-Mira
Bella, ya llegamos- Edward me señaló por la ventanilla. Seattle era
hermoso a las 11 de la mañana, aunque solo veíamos las pistas de
aterrizaje
-Que hermoso… ya me había olvidado del típico cielo encapotado
-Es hermoso si, pero tanto o más que tú- me reí ante su ocurrencia
-Deja de ser tan cursi y ayúdame a coger las maletas- le susurré al oído.
Se rió y sin darme cuenta me besó en los labios, debíamos levantarnos al igual que los humanos pero él no me lo permitía
-Pero así me amas- replicó Edward a tan solo un centímetro de mi
-Si- dije risueña
Nos
levantamos, y como no, Edward no me dejó cargar ni una sola maleta.
Cogidos de la mano atravesamos el aeropuerto, y como ya llevábamos las
maletas no fuimos a la zona de recogida de equipajes. Directamente
fuimos a donde se esperan a los pasajeros.
Atravesamos las
puertas, y pude ver a lo lejos un pelo pincho agarrada por la cintura de
un pelo rubio ondulado. Al vernos la duende saltó de alegría y corrió a
nuestro encuentro. Yo hice igual y a los segundos la tenía entre mis
brazos
-¡Bella! Te he echado tanto de menos. La casa ha estado tan
solitaria sin vosotros y en el instituto no paran de hablar y hablar…
-¡Hola Alice!- dijo mi amado detrás de nosotras
Ella me soltó y se tiró a los brazos de su hermano
-¡Edward! Eres todo un cursi que lo sepas- dijo Alice cuando se soltaron
-Era San Valentín y ¡no te entrometas!- me reí ante la escena
-Hola Bella
-Hola Jazz
-¡Bueno, vallamos a casa!- dijo ilusionada Alice
-Si vallamos- dijo Jasper.
Él
se acercó a su duende y la rodeó con su brazo izquierdo ya que con la
mano derecha llevaba una de nuestras maletas. Yo en cambio por fin me
hice con una de las maletas, y cuando Edward se me acercaba para
replicar yo lo hice callar con un…
-Deja que lo lleve yo y esta noche cooperaré
-No te negaría nada amor, nada
-Pues bésame
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario