Pov. Bella
Forks, 5 de septiembre de 2011
No
sabíamos que hacer, el coche se estropea y para colmo no podíamos
dejarlo aquí, en mitad de la carretera y regresar a casa corriendo
-Bella,
¿qué haremos?- preguntó un angustiado Edward. Nunca le había gustado no
saber que hacer y menos tener el control de la situación. Mi niña, tras
una hora desde que había comenzado todo, se había dormido en la parte
de atrás. Elevé la vista y vi a mi esposo estresado, con su cabeza entre
sus manos dándose contra el capó del coche para que le viniera una
idea. Sabía que no era el momento ni el lugar, pero es que se veía tan
seductor a la luz de la luna, con su pelo despeinado y el traje ya
arrugado desde la mañana que no podía dejar de pensar en nuestros labios
juntos.
Sin querer, aunque se lo agradecí a mi subconsciente,
solté el escudo dejando al descubierto las a vergonzantes imágenes que
se me ocurrían. Edward rápidamente se soltó la cabeza de las manos para
mirarme fijamente. Sonreí al ver en sus ojos las ansias que tenía, al
igual que yo, de solucionar este pequeño inconveniente para poder llegar
a casa y juntarnos en una sola persona. Se me acercó y me agarró por la
cintura. Me besó apasionadamente el hueco de mi cuello a la vez que yo
estiraba la cabeza hacía atrás gruñendo de placer. Fuimos retrocediendo,
hasta que mi espalda quedó pegada al capó en donde antes Edward se daba
golpes. Rodeé su cuello con mis manos y lo aferré más hacia mi. Él pasó
de besar mi cuello a mis labios, aspirando y saboreando mi olor y
aroma. Nuestros labios se movían salvajemente y él para ponerme en una
posición más cómoda, se estiró acorralándome por detrás el coche, y a
los lados sus musculosos brazos. Gruñó gracioso al ver mi maliciosa
sonrisa, y yo como había descubierto le gruñí fieramente, haciendo que
el imitara a un puma y volvió recargado de energías a por su presa, mis
labios. Yo desabroché sus botones lentamente, haciendo que cada botón
que desarmaba, cada beso que daba al pecho que le iba descubriendo.
-Renesmee…-intenté
recordarle entre sus labios. Me era casi imposible articular palabra
entre los gruñidos instintivos que emitíamos y los muchos de besos que
Edward me daba. Por primera vez en un buen rato, mi marido levantó el
rostro y miró a nuestra hija. Esta dormía plácidamente en el coche pero
quien nos podría asegurar que no se despertaría
-Como desearía
poder seguir demostrándote cuanto te quiero, seguir besándote y
achuchándote entre mis brazos. Pero por des fortuna tenemos una preciosa
hijita y tenemos que llevarla a casa, pero Bella siempre te amaré y te
amo
-Igual que yo Edward. Anda llevemos a Nessie a casa
-Claro, pero…
-Si, el coche se lo llevo a Jacob y que lo repare, ¿te gusta la idea?
-Todo menos por lo de Jacob- le miré con un ojo alzado, sonriente- tranquila cariño, es broma
-Más
te vale, venga ayúdame- le cogí de la mano. Me acerqué a Renesmee y sin
despertarla me la llevé en mis brazos corriendo a casa. Por suerte mi
padre y Sue ya dormían cuando llegamos. Subí a mi hija a la cama y la
arropé con cuidado y cariño
-Que sueñes con los angelitos mi amor. Según tu papá nosotros no lo somos, al contrario, el piensa que somos hijos del demonio
-Eso
no es verdad hija. Yo lo pensaba cuando aún no conocía a tu mamá, pero
el día que esta humana cruzó la puerta del instituto ya no pensaba que
era el demonio. Ahora gracias a tu mamá estoy en el cielo de vuelta con
el Señor- miré sonriente a mi marido y le di un fugaz beso. Luego
miramos a nuestra hija y le dimos cada uno un beso en la coronilla
-Venga Romeo, ayúdame con el coche. Que una dama no puede sola ¿recuerdas?
-Como olvidarlo. Vallamos- a velocidad inhumana regresamos a donde dejamos el coche. Juntos lo arrastramos a la Push.
Cuando llegamos a la frontera, asomé mi cabeza para ver que no había ninguno de la manada por los alrededores. Sonreí triunfante
-Edward cariño, quédate aquí. Voy a avisar a Jacob
-No
tardes- iba a salir corriendo pero una mano me detuvo. Giré sonriente y
fusioné nuestros labios en un beso de temporal despedida. Corrí aprisa
hacía la habitación de Jacob. Me asomé divertida al verle echo un ovillo
con todas las sábanas tiradas en el suelo. Golpeé tres veces el cristal
pero como era de esperar Jake dormía como un tronco. Intenté abrir la
ventana y para mi suerte estaba sin cierre. Me colé despacio, primero
pasando una pierna y luego a la otra para no hacer el menor ruido. Puse
mi cara al lado de la suya y me preparé para su despertar
-¡DESPIERTE
JACOB BLACK, AL FRENTE!- Jacob por el susto pegó un rebote y se calló
de la cama dándose con todo la cara en el suelo
-¿QUÉ DEMONIOS?- me reí al él intentar ver en la oscuridad
-Hola Jake, ¿te molesto?
-¿Bella, eres tú? ¿Qué haces aquí? ¿Edward sabe que estas aquí?- pobre, pensaba que me había escapado para verle
-Claro que lo sabe, está afuera en la frontera
-¿CÓMO?
-Nada, que el coche se nos a estropeado y solo conozco a un buen mecánico en la ciudad
-Ya entindo…, ¿espera que hora es?
-Las diez de la noche, de verdad eres un dormilón
-Ya
bueno- se levantó del suelo de un salto. Se frotó las manos y sonrió- A
ver esa hermosura. ¿Qué es esta vez? ¿Un Mercedes, Jaguar, Audi?
-Nada de eso. Es el nuevo BMW de Edward. ¿Nos ayudas?
-Claro,
vamos a allá- Salimos de nuevo por la ventana y en un minuto estábamos
en la frontera. Edward estaba apoyado en un árbol sonriente, seguro que
había oído todo lo que había pasado. Me miraba fijamente y yo me reí
-Hola Jabob, siento que Bella te haya despertado a…las 3 de la madrugada pero es que no conocemos a ningún mecánico por la zona
-No pasa nada, además me encanta reparar coches. Además, ¿cuando uno tiene oportunidad de reparar un BMW?
-Mejor, aquí lo tienes
-Ok
-Jacob,
¿cuándo lo tendrás a punto?- pregunté algo angustiada. No teníamos
coche, y solo estaban los que habían dejado los Cullen en la antigua
mansión
-Pues- examinó durante un minuto el coche- como poco hasta
mañana por la noche- le miramos horrorizados, ¿qué haríamos?- lo siento
chicos, más no puedo hacer. Si no lo recordáis soy mitad humano
-De acuerdo Jacob, ya veremos que hacemos- nos despedimos de él y salimos corriendo
-Bella, ¿te parece qué vallamos a por un coche, digo en la mansión?
-De acuerdo…
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