Pov. Bella
Forks, 6 de septiembre de 2011
Por
la mañana, tras haber ido a la antigua casa a por el coche, al final y
casi horrorizada, solo encontramos el Jeep de Emmett y el Porsche de
Alice. A Edward le pareció gracioso la idea de sugerir que cogiéramos el
Porsche, pero yo rápidamente me negué. Así que por suerte cogimos el
Jeep de Emmett
-O-
Al llegar a
casa, yo mentalmente estaba agotada. El estrés que me había causado lo
del coche me dejaba sin energías. Al entrar por la casa, me dejé caer en
el sofá y suspiré
-Bella, cariño…-se sentó a mi lado y me abrazó.
Yo dejé reposar mi cabeza en su pecho y disfruté. Él me acunó en sus
brazos y besaba el pelo. No se cuanto tiempo pasó, pero cuando me di
cuenta unos rayos del sol se asomaron por la ventana del salón.
-Hará
sol… genial- me ríe ante su comentario y le besé los labios. Oímos los
pasos en el piso de arriba, del cuarto de mi padre. Seguramente ya se
habría despertado. Rápidamente, encendimos la tele y nos recostamos en
el sofá, haciendo ver que nos habíamos quedado dormidos viendo la
televisión. Me recosté en su pecho y descansé la cabeza, aspirando su
delicioso aroma
-Chicos, chicos- nos llamó papá-Despertad chicos, es por la mañana
-¿Papá?- fingí yo. Abrí los ojos y miré a Edward, este seguía con los ojos dormidos, abrazándome- ¿Qué hora es?
-Apenas
las 7 pero es que hija, os habéis quedado dormidos en el sofá. Anda,
despierta a mi yerno, que en unas horas tenéis que ir al instituto
-Gracias
papá- él sonrió y regresó a su cuarto. Yo recosté de nuevo mi cabeza en
su pecho y me acerqué a su oído- Edward…, despierta amor
-¿Quién es esta hermosa ángel? ¿Estaré soñando?
-No creo, soy una simple vampira que despierta a su marido de un fingido sueño- él se rió y me besó amorosamente
-Anda, levantémonos que Nessie se despertará pronto
-O-
Con
el Jeep regresamos al instituto. Como Edward y yo ya suponíamos, al
vernos con un nuevo auto empezaron a hablar otra vez. Que si son unos
creídos, que si son unos ricachones presuntuosos, y por esa línea.
Dejamos el coche en el aparcamiento y bajé con cuidado, para dar la
apariencia que seguía siendo torpe. Para hoy, había elegido un vestido
corto blanco, sin mangas. A mi hija la había vestido con volantes rojo.
En cambio Edward me había pedido que esta vez le gustaría no ir tan
elegante, por eso se había vestido con una camisa, una chaqueta marrón
no del todo informal y unos vaqueros.
Al llegar al instituto, ya
casi todo el mundo había llegado, por ello fuimos hacia el final del
gimansio para pasar un poco desapercibidos, pero eso era imposible ya
que todos estaban babeando mirándonos. Nos sentamos en unas sillas, para
poder hablar tranquilos, cuando de repente, Edward empezó a partirse de
la risa
-Cariño, ¿qué te hace tanta gracia?- el me miró aun con
las ganas que se le saltasen las lágrimas de los ojos y la única
respuesta que obtuve fue su contoneo de cabeza.
-Mami- mi niña me estiró por la parte inferior del vestido- ¿qué le pasa a papá?
-Nessie,
no tengo ni idea pero da igual, tu papá está algo loco- ella se rió y
miró divertida a Edward, él cual me miraba interrogante
-Hija mía,
tu mamá tiene mucha razón- se me acercó al oído y me susurró- para
estar contigo mi cantante, hay que estar muy loco de amor…- yo me reí
nerviosamente. No estaba bien que me pusiera en estos aprietos delante
de todo el mundo, cuando nos miraban
-Edward, por favor…- le
supliqué mirándolo a los ojos mientras me reía. Él me imitó y nuestra
hija hizo igual. Pude ver con mi avanzada vista como a la gente de
nuestro alrededor, que cada vez eran más, nos miraban con caras raras,
seguramente preguntándose que mosca nos había picado.
-Anda amor,
dejemos de reírnos y además, creo que el director tiene algo muy
interesante que decirnos- me miró sonriente, como si me ocultase algo.
El director de la nada apareció en la sala. Fue a donde estaba el micro y
nosotros, nos acercamos con muchos otros a oír que nos decía el señor
Chase
-Buenos días alumnos, tanto los demás profesores como yo
deseamos agradecerles que estén hoy también con nosotros. Teníamos
pensado hacer una actividad deportiva, ya que hoy hace tan buen día. Nos
hemos puesto de acuerdo todos el profesorado y hemos decidido hacer
unos juegos. Pero como hace años que no practicamos deporte alguno, ¿nos
sugieren ideas?
Un montón de gente empezó a hablar a la vez, y en
gritos. Miré a Edward, el cual tenía las manos en los oídos. Me reí
ante su cara de sufrimiento y lo abracé amorosamente. Él me miró y se
aclaró la voz. Soltó mi mano y subió a donde el director, él cual
intentaba mantener la paz. Este al verle allí arriba le miró extrañado,
pero Edward con tan solo pronunciar unas palabras lo convenció. Mi amado
se puso al frente y con la voz firme…
-Atención- todos dejaron
sus discusiones y se dirigieron a verlo- esto es una locura. Nos
comportamos como en el instituto, ¿no lo veis? Hemos madurado estos
años, nos hemos casado la mayoría e incluso hemos empezado a formar una
familia, ¿y no somos capaces de ponernos de acuerdo en ver que deportes
practicaremos? Yo creo que eso no es aceptable. Pienso que en primer
lugar deberíamos ver que hacer, si deporte o juegos- miró a todos los
presentes con una mirada interrogativa. Al ver que nadie decía nada,
suspiró- Ya veo. Pues hagámoslo así, como nuestros hijos. Que levante la
mano quien prefiera deportes- tan solo algunas personas levantaron las
manos, principalmente los que aún se mantenían en forma- De acuerdo,
ahora los de los juegos- ahora si que hubo más participación- Genial.
Pues que os parece esto, ¿jugamos algún juego, y más tarde practicamos
algún deporte? ¿si o no?
Miré a todo el mundo. Subí junto a Edward
y le cogí el micrófono- Esto se está haciendo eterno. A no ser que
queramos que esta reunión nos impida regresar a nuestras vidas, debemos
decidir ya. Miren, yo creo que para nuestras edades y que sea
entretenido el día, de juegos podríamos hacer el juego de la gallinita
ciega o incluso el del pañuelo. Y más tarde, para que la gente que
quería deporte no sea un día perdido, podemos jugar un partido de
fútbol. ¿Os parece bien o empezaréis otra vez a discutir?- todos me
miraron sin habla, seguro que se preguntaban que desde cuando yo me
comportaba así
-Decidan señores- habló el director. Unas cuantas
personas elevaron las manos, el señor Chase eligió a una chica que se
llamaba Lizzy Marine
-Bien, yo creo que lo que han dicho
los…Cullen- me miró envenenada mente- es buena idea pero hay un problema
que se les ha pasado. Se ve que ellos están en buena forma pero ahí
gente que no lo está y la idea de hacer ejercicio no debe de agradar a
mucha gente. ¿Qué decís a eso?
-Pues bien, yo creo que un poco de
ejercicio no nos hará daño. Como a dicho el director hace buen tiempo,
algo raro aquí, y por ello hacer deporte será magnífico- alentó Edward
-Pues
hecho. Salgamos al aire libre. Primeros jugaremos, para calentar, al
pañuelo- a regañadientes, la gente salió. Una vez fuera, surgió el
dilema de los equipos- Bien gente, que cada uno valla a un lado, sin
importar quien esté allí. Y por favor, la gente que tenga hijos que los
deje aquí- di un beso a mi niña, y ella se fue corriendo con los otros
niños. Yo cogí la mano a mi marido y fuimos a un lado
-Edward, recuerda correr despacio…- miré a nuestro alrededor y me sorprendí al ver a los Newton en el equipo contrario
-De
acuerdo- anunció el director- comencemos. Con su equipo distribúyanse
los números- tardamos un poco en organizarlo todo, pero al final Edward
era el 3 y yo el 9. El señor Chase se puso entre los dos equipos, a la
misma distancia
-Cariño, ten cuidado y no te excedas- me dio un
beso en la frente Edward y se puso en su posición. Al final todos
estábamos en hilera, en posición para correr. La gente se había quejado
en la distancia que había entre ellos y el pañuelo, pero 6 metros no
eran para tantos.
-¡Comencemos, el número 4!- salieron las dos
personas con el mismo número. El de nuestro equipo, al ser algo
regordete corría con dificultad pero el del otro equipo estaba más en
forma y consiguió el primer punto. Jessica me miró divertida y con aires
de superioridad, pero yo pasé de ella
-Prepárate…-me avisó Edward. Debía de haber leído la mente del director
-¡El
9!- salí corriendo a una velocidad adecuada humana, no lentamente si no
aprisa, como si fuera rápida. No me fijé quien era el otro 9, solo
estaba concentrada en no excederme en la velocidad. En unos segundos
llegué a donde el pañuelo y al ver que era la primera, lo cogí
apresuradamente y retorné mi camino. Llegué sin problemas y, como no,
marqué un punto. Elevé la vista y vi como todos me miraban con los ojos
como platos. Claro, debería haberme tropezado. Me giré a ver quien era
mi contrincante y me reí al ver la cara de cansancio de Jessica
-Muy
bien amor, as corrido con mucha agilidad y humana, aunque algo rápido
para ti- Edward se me acercó y pasó su brazo por mis hombros. Un chico,
el antiguo capitán del equipo de voleibol, se nos acercó
-¡Madre mía Bella, como has corrido! ¿Desde cuando corres tan rápido?
-Bueno, estos años he estado practicando- sonreí tímidamente
-Pues sigue así- me miró demasiado y Edward por lo bajo lo gruñó
-Venga Eddy, es solo un humano- él me miró sonriente y regresamos, para seguir con el juego
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