Forks, 5 de septiembre de 2011
"Oscuridad total. La oscuridad me rodeaba y no veía forma de escapar. A lo lejos, vi algo que relucía como una estrella en una noche de verano. Corrí en su dirección, esperando que fuera mi salvación. Poco a poco, ese punto brillante fue haciéndose más reluciente, hasta que estuve a unos metros de él. De repente, esa brillante luz empezó a acercarse hacia mi y pude ver que no era una luz brillante sino los dientes de una persona. Me eché hacia atrás, asustada y poco a poco pude ver a quién pertenecían esos dientes a la vez que salía de la penumbra. ¡Eran de Bella! Esta Bella no era como la que yo conocí, esta era más esbelta y mucho más atractiva. Tenía la piel como la leche y sus ojos eran de color carmesí. La miré horrorizada y pude ver que tenía una sonrisa maliciosa. Me fijé en sus ropas y me sorprendí que fueran tan atrevidas comparado con las que solía llevar. Bella empezó a acercarse hacía mi a una velocidad peligrosa y de repente saltó hacia mi"
-¡AHH!- grité desesperadamente. Abrí los ojos y vi el techo de la casa en donde vivíamos. Giré la cabeza y casi me caigo de la cama al ver la hora que era, ¡las 11:45 de la mañana!- ¡Mike despierta!- empecé a sacudir a mi marido
-¿Qué pasa?- refunfuñó y volvió a taparse la cara con las sábanas
-¡Son las 11:45! LLEGAMOS TARDE
-¿¡Qué!- Mike saltó de la cama y corrió al lavabo a preparase y ducharse a toda mecha. Yo salí pitando al cuarto de mis hijos y empecé a despertarlos y vestirlos para la reunión
-O-
-¡Jess! ¿Dónde está mi smoking?-En la parte de atrás del armario- le respondí nerviosa mientras me ponía el vestido que llevaría para la ocasión
-¡No lo veo!- me gritó enfurecido y yo suspiré. Me dirigí a nuestro dormitorio y me acerqué al armario. Suspiré enfadada y cogí el smoking que seguro que ni le valdría
-Mike, aquí tienes- se lo di y él me sonrió. Empezó a ponerse el traje pero se le quedó atascado. Me reí para mi al verlo forcejear con el pantalón. Me acerqué y le ayudé, aunque de tanto estirar me caí y me di contra la cómoda. Él se rió y de la risa cayó a la cama. Me enfurecí y me levanté, y cuando iba a salir por la puerta, Mike me cogió del brazo y me hizo mirarle. Se me acercó y me dio un apretado beso. Intenté forcejear para escaparme pero no pude. Al final, cuando me dejó respirar con el beso me quitó el malhumor. Le sonreí y noté que me dio un cachete en el culo mientras salía por la puerta para regresar al lavabo a acicalarme
-O-
Mike conducía a toda velocidad, a contrarreloj-¿Qué hora es?- me preguntó nervioso
-Las 12:10- giré a ver a mis hijos. Robert estaba intentando llamar la atención de su hermana tirándola del pelo o escupiéndola, pero ella pasaba de él con empujones e insultos. Sonreí al verlos discutir y me volví a ver el paisaje a través del coche. Deseaba largarme de Forks e ir a una gran ciudad, como Nueva York. Pero gracias a que Mikecito tenía que trabajar con sus papás no nos podíamos largar
-Llegamos- anunció mi marido. Había estacionado el coche en el aparcamiento del instituto y se podían ver a un montón de nuestros ex compañeros. Salí del auto y cogí la mano de mi niña mientras que Mike cogía de mala gana en brazos a Robert. Avanzamos entre la multitud y disimuladamente elevé la vista por sí veía algún coche lujoso o un pelo cobrizo pero no vi nada, nada de nada
-¡Jessica!- me giré en redonda y vi a Ángela agitando los brazos un poco más adelante
-¡Ángela!- solté la mano de mi hija, dejándola desprotegida pero bien poco me importaba. Corrí al encuentro de mi amiga toda contenta. Nos abrazamos y sonreímos- ¡Que guapa estás!- y era verdad. Ángela se veía más feliz y por tanto madura y guapa. A nuestra espalda vi a un hombre que me resultaba familiar. Agudicé la vista y no me creía lo que mis ojos captaban ¡Ben Chenney! Que alto, guapo y madura que se veía. Me giré a mirar a Mike y suspiré, mi marido era algo así como un adefesio
-Tú también Jess, estás muy bonita
-Gracias, creo, y decidme ¿qué os contáis?- ellos se miraron, y vi en ellos una mirada de amor. ¿Hacía cuanto que Mike y yo no nos mirábamos así?
-Pues muchas cosas pero antes, ¡no sabes quien ha venido hoy!- Mike tragó saliva y yo me quedé en estado de shock. Ángela estaba agitada y saltaba como si volviéramos a estar en el instituto. Ben se rió y la dio un dulce beso en la mejilla. Volví mi mirada a Mike, solamente que esta vez asesina. Me estaba poniendo en ridículo
-No me digas que…- Mike cada vez me enfurecía más
-¡Si, Edward y Bella!- gritó Ángela. No me lo creía…
-¿De verdad? ¿Cómo están? ¿Qué aspecto tienen?- empecé a bombardearla con preguntas pero paré de inmediato. Una mujer casada y con dos hijos no podía comportarse así
-¡Ni te los imaginas! ¡Madre mía, no sabes como están de cambiados! Bueno, la verdad es que solo Bella. ¡Edward parece que no a envejecido nada desde la boda, esta igualito a como era en el instituto!
-¿Bella cómo es ahora?- Mike preguntó con una luz que hacía mucho que no le veía en los ojos y que me dio hasta algo de asco ver su cara
-Es…¡vamos! ¡Esta muy guapa, incluso parece una modelo de revista! Se ha vuelto bastante pálida al igual que es Edward. Tiene los ojos dorados, me pregunto si los Cullen se operan los ojos para tener ese color de ojos. Lleva también tacones y un precioso vestido bastante provocativo, ¡y está guapísima! Además si no decimos que tienen una hija monísima, parece una muñequita- tragué saliva. No era posible que Bella fuera así, sería mi infierno personal y aún más si su vida era perfecta. Marido perfecto, hija perfecta, cuerpo perfecto…
-¿Una hija? ¿Tienen una hija?- preguntó horrorizado Mike. Claro, ya no tendría posibilidades con ella… Espera Jessica ¿pero qué dices? Mike te quiere a ti, se casó contigo
-¡Si, y es monísima! Debe de tener unos 4 años y es. Se podría decir que es el vivo retrato de Edward- nos contó Ángela
-¡Dios santo!- todo iba de mal en peor, mi vida se iba cayendo a pedazos- ¿Dónde están?- no los vi por ningún lado
-Pues hará unos diez minutos que llegaron y la verdad, creo que Bella se moría de la vergüenza- me respondió Ben
-¿Por qué?- Jaja, ahora va y nos cuenta que a Bella no le gusta ser el centro de atención, y voy y me lo trago. ¿Si no le gusta que todo el mundo la mire, por qué se ha operado? ¿Por qué se viste de esa forma según nos ha contado Ángela?
-Pues es que todo el mundo los miraba. ¡Hombre, no es de extrañar. Llevamos 5 años sin saber nada sobre ellos y ahora aparecen con ese aspecto y con una hija!
-Valla…- dijimos Mike y yo a la vez. Nos miramos y suspiré decepcionada- ¿Y dónde están?- me estaba impacientando
-Pues creo que entraron en el gimnasio pero no se decirte concretamente. A lo mejor se han ido o han ido a la parte de los pequeños para jugar con su hija
-Gracias chicos, más tarde nos vemos- le di un beso en la mejilla a Ángela y un abrazo a Ben. Salí a toda prisa hacia el gimnasio seguida por detrás por Mike y los niños. La verdad poco me importaban ahora ninguno de ellos, solo saber si era verdad todo esto que había oído. A paso rápido fui y, cuando habría las puertas al principio no vi nada pero a lo lejos, cuando agudicé los ojos, vi a una niña pequeña de pelo cobrizo que estaba saltando de alegría delante de una mujer que estaba arrodillada, dándome la espalda. La mujer, de unos 23 años, llevaba un corto vestido azul, con tacones de aguja y una melena que le llegaba hasta la cintura. La niña cuando me fijé bien era igual que Edward. De pronto todo fue encajando. Esa niña pequeña era la hija de Bella y Edward y, la mujer que estaba arrodillada era Bella. ¡Esto no era posible, eran guapísima tanto la niña como la madre! Y eso que la última vez que la vi no es que resaltase mucho. Era guapa, eso si pero sin exagerar pero ahora… ¿¡Por qué Señor! ¿Por qué me haces esto a mi, qué te he hecho yo? Y ahora que lo pensaba, ¿dónde estaba el guapo, sexy y el que me volvía loca hombre de mis sueños? Yo creo que con tantas chicas caídas a sus pies, no debería haber elegido a la sosa Swan, aunque ahora ella estaba algo mejor. Seguro que habría operado de todo. ¡Como no, con todo el dinero que tiene su nueva familia de todo se podría hacer y rehacer! Y para colmo había tenido una hija con esa zorra de Isabella. Busqué con la mirada a ese cacho de hombre y no lo encontraba por ningún lado hasta que, en un extremo del gimnasio lo vi. Allí estaba Edward, hablando alegremente por teléfono. Se veía tan guapo y sexy. Ángela tenía razón, no había cambiado nada desde la última vez que lo vi. Se veía tan perfecto, con ese pelo cobrizo despeinado, cayéndole algún que otro mechón por la cara. Con esas risas que soltaba que hacía que se te erizara el vello y su sonrisa de ángel endemoniado. Lo fornido y musculoso que estaba, seguro que por lo menos iba al gimnasio dos horas al día. Y con ese smoking parecía un ángel y estaba para comérselo
-Es ella…- me giré en redonda y vi como a mi marido con tan solo verle la espalda a Bella se le caía la baba. Me dieron ganas de darle una bofetada pero no podía, tenía en sus brazos a mi hijo y si lo hacía se podría caer y nuestro tras de él. Le miré detenidamente, analizándolo. Últimamente me preguntaba subidamente su hice bien en casarme con él. Tenía por lo menos 10 kilos de más. Se había afeitado la cabeza casi hasta el cero. Pero bueno, yo si me comparaba con lo que por ahora había visto de Bella tampoco era mucho mejor. Con los años me había ido abandonando, tras mi embarazo de Robert se me había quedado la tripa, en la cara se me notaba las horas en vela por cuidar a los niños y ya ni podía usar las ropas que me hacían más sexy
-Ejem…- carraspeé. Mike me miró y se ruborizó. La verdad, mi cuerpo comparado con en el de ella era bochornoso. Tomé valor, una bocanada de aire y fui en su dirección. Cuando estaba a unos dos metros, con Mike pisándome los talones, la mujer se giró y nos miró. Me quedé en estado de shock. ¡Hubiese deseado que mis especulaciones fueran erróneas pero no, ERA BELLA! ¿Pero cómo podía ser así? ¡Era perfecta! Esbelta y guapísima, como me había temido. Tenía la piel pálida, haciendo que se viera más atractiva de ese modo; y ni hablábamos de cómo le quedaban los ojos dorados. Tenía un cuerpo perfecto, piernas perfectas, pechos en su medida, ni un solo pelo, ¡como una modelo! Era más bien imposible de describir, me enfurecía reconocerlo. Era tan sexy y atractiva que podría ligarse a cualquiera de esta sala en un segundo. Y luego estaba su hija, era una Edward en pequeña, en niña y monísima. Era como un angelito caído del cielo. Ahora si comprendía esa frase que continuamente se oía "la vida no es justa" pero, ¿por qué esa frase que siempre estaba en la vida de la gente no afectaba a los Cullen?
-Bella…- susurramos al unísono Mike y yo. La niña pequeña de repente se quedó parada, mirándonos y de pronto corrió hacia Edward. Este la recibió con los brazos abiertos y una sonrisa, cogiéndola con mucho cariño y dando una vuelta sobre si mismo. Se acercó hacia donde estaba Bella, rodeó su cintura y la beso dulcemente en los labios
-Hola Mike, Jessica, ¿qué tal estáis?- preguntó una risueña Bella. La fulminé con la mirada y supe desde ese momento que serían dos días muy largos, de seguras
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