POV. BELLA
Forks, 5 de septiembre de 2011
-¡Edward,
Bella bajad a desayunar!- la voz de mi padre nos despertó de nuestro
mundo. Yo sonreí a mi marido y le di ánimos con un dulce beso. Me
levanté de un saltó de la cama y me puse un chándal que me había enviado
el pasado mes Alice desde Roma. Edward se puso un chándal cualquiera,
creo que el que le regalé el primer día de San Valentín que pasamos
juntos. Le mire dulcemente y le besé los labios. Baje las escaleras y vi
a mi hija sentada en la silla donde yo antes desayunaba tomándose un
buen cuenco de cereales
-¡Buenos días mami!- mi niña saltó de la
silla y corrió a mis brazos. Yo la abracé con mucho cariño y le di un
beso en la mejilla
-Buenos días princesa, ¿has dormido bien?
-Mu bien mami, tenías razón tu cama es mu cómoda- yo sonreí y me senté en una silla
-Buenos días Bells
-Buenos días papá, ¿y Sue?
-Ha ido a la Push a preparar el desayuno a Seth y Leah
-Que bien- levanté la vista hacia las escaleras preguntándome porque tardaba tanto en bajar Edward
-¿Quieres
algo de comer hija? Estas muy delgada…-yo me reí y dí gracias a que
descubriera hace un tiempo que tenía un don que nadie conocía. Este era
un don que permitía que los vampiros que yo quisiera pudieran comer
comida humana haciendo que supiera para ellos a sangre y así no
vomitaran de lo asquerosa que estaba
-Claro papá- le sonreí y
escuché a mi espalda otra risa más grave. Me giré y vi a Edward
despeinado y ocultándome algo detrás de su espalda
-Buenos días Charlie
-Buenos
días Edward- le saludó papá mientras me preparaba huevos revueltos.
Edward se me acercó y me dio un beso de buenos días y otro en la mejilla
a Nessie
-¿Qué tienes hay?- le pregunté toda interesada
-Nada-
Edward comenzaba otra vez a jugar. A veces creo que él crio es el y que
Rosalie en vez de llevarse a Emmett con ella dejó una parte de él aquí,
incrustada en Edward
-Edward…
-Bella…- vi como papá desde
detrás caminaba despacio para no hacer ruido y así arrebatarle lo que
ocultaba Edward a mi. Di gracias a que Edward no le leyó los
pensamientos a papá ya que este le quitó lo que me ocultaba y me lo
pasó. Miré a mi marido sin habla al ver que lo que me ocultaba era una
caja de Tiffany's
-Edward, no será…- no me dejó terminar la frase
ya que puso sus manos encima de las mías y me hizo abrir la caja.
Levanté la vista antes de ver lo que contenía para ver como Nessie y mi
padre nos miraban divertidos ante la escena. Miré la caja y pegué un
pequeño grito al ver lo que contenía. ¡Unos pendientes de oro blanco,
con millones de diamantes incrustados y una perla al final!- ¡Madre mía
Edward!
-¿Te gustan?
-¡Me encantan!- me incliné hacia él y
le di un beso lleno de gracias y pasión. Salté de la silla y fui al
espejo de la entrada a ver como me quedaban- ¡Son perfectos con el
vestido de hoy!- corrí a paso humano de nuevo hacia la cocina y miré
maravillada a mi marido. Se veía tan guapo con su pelo cobrizo
despeinado, con su chándal y esa sonrisa en la cara.
-¿Hay algo pada mi?- me giré hacia mi muñequita y sonreí
-Claro
pequé, ¿cómo me iba a olvidar de la princesa de la casa?- Edward
rebuscó entre sus bolsillos y sacó otra cajita. Nessie se la cogió toda
contenta y también pegó un grito de emoción. Me acerqué a ella y sonreí
plácidamente al ver los colgantes de mi niña. Eran un par de perlas,
rodeadas por una línea de oro y terminado en unos pequeños diamantes,
algo adorable
-¡Ez prezioso papi!- Renesmee saltó de la silla y
abrazo muy fuerte a mi marido. Yo me quedé mirando atentamente la escena
y sonriendo
-Ejem…¿Y para mi qué?- levanté la vista hacia mi padre y sonreí
-Lo
siento Charlie, no sabía que te gustaran los pendientes pero si quiero
otro día te compro unos- Edward se rió ante la cara de espanto de mi
padre. Él salió corriendo a su cuarto y yo me quedé mirando divertida a
mi marido- ¿Qué he dicho ahora?
-Hay Eddy, algún día harás que le
dé algo a mi padre. Ven corre que tenemos que arreglarnos- Edward y
Nessie suspiraron. A ninguno de los dos les gustaba tener que vestirse
elegante y todo eso pero, ¡es que estaban tan guapos que no lo resistía!
¡Oh no, ya me parezco a Alice!
-o-
Cogimos
el BMW de Edward sobre las 11:30 y en vez de ir directamente al
instituto, recorrimos un poco el pueblo para recordar el pasado. Como
esperamos, cuando la gente por la calle vio el coche empezaron a hablar.
Algunos estaban curiosos por saber quienes eran los que conducían un
coche así, mientras que otros decían que no se creían que a lo mejor los
Cullen habían vuelto. Al final nos cansamos de tantos comentarios y
decidimos ya dejar que el rumor de que habíamos vuelto dejara de
expandirse y así, dar la cara. Edward me agarró la mano que tenía libre y
poco a poco fuimos avanzando hacia el instituto.
Como el
aparcamiento del centro era algo pequeño, ya un kilómetro antes de
llegar al instituto empezamos a ver coches de antiguos compañeros y, a
algún que otro que salía de su coche. Pero eso sí, toda persona que
adelantábamos con el coche, persona que se quedaba petrificada al
imaginarse quien podría ser el dueño del vehículo. Al final Edward
decidió que no quería llamar más la atención con el coche, por lo cual
se desvió del camino y aparcó en una calle paralela
-Ya empezamos
mal- susurró mi marido nada más salir del coche. Mi hija y yo le miramos
interrogante mente esperando una respuesta- Quiero decir que no sabéis
que estaban pensando todos nuestros antiguos compañeros al ver este
coche. Si se han quedado en shock por un simple vehículo, imagínate como
se quedaran cuando nos vean aparecer. Tú que has cambiado
completamente, con una hija, y que tu yo no hemos envejecido ni un pelo.
¿Cómo crees que van a reaccionar?- Edward estresado suspiró y yo me
acerqué a él. Comencé a acariciarle la mejilla para tranquilizarlo, lo
cual conseguí ya que me miro de nuevo con la mirada serena
-Cariño,
poco importa que impresión les demos. Si, yo he cambiado completamente
pero ¿qué te esperabas? Soy una vampiro. Vale, tenemos una hija de casi
cinco años, por lo cual da por hecho que me quedé embarazada nada más
casarnos pero es la verdad y, vale que no hemos cambiado nada estos
últimos 5 años y en cambio ellos si pero, ¿qué más da? Lo importante es
que hemos venido aquí a agradecer una vez más al profesorado su ayuda
hacia nosotros y a saludar a viejos amigos. Después de esto nos
marcharemos otra vez y no los volveremos a ver hasta dentro de quien
sabe cuanto. ¿Estás más tranquilo?
-Aja- me cogió por la cintura y
me besó la mejilla. Cogió en brazos a Renesmee, poniéndola encima de un
hombro suyo y con su mano libre me cogió la mia
Cogidos de la
mano atravesamos la calle en donde no había ni un alma y poco a poco
avanzamos hacia el gentío. Cuando salimos de la calle, hicimos como si
fuéramos un grupo más de ex estudiantes y caminamos hacia el instituto
pero para nuestra des fortuna un humano nos vio y se quedó parado,
viéndonos y analizándonos. Poco a poco fue pasando la noticia de boca en
boca y al final toda la gente de a nuestro alrededor se quedó parada,
viendo como avanzábamos hacia el instituto
-¡No puede ser!- se escuchaba decir a algunos
-¡Son ellos!
-¿Esa es Bella Swan?¡Madre mía que cambiada está!
-¿Esa
es su hija? Es igualita a Edward- y así un montón de cosas por el
estilo. Yo suspiré porque al llegar al aparcamiento, el lugar donde
estaba casi todo el mundo si que se paralizó el tránsito. Todos se nos
quedaron mirando, o para ser más exactos a mi y a mi hija. Miré a
Edward, él cual tenía el rostro tenso de seguras por lo que estaría
pensando la gente. Busqué entre la multitud shockeada a Angela, mientras
avanzábamos yo muriéndome de la vergüenza y mi hija escondiendo el
rostro detrás del cuello de su padre. Al final la encontré, la cual como
era normal me había visto primero y me miraba fijamente, con la boca
abierta. Suspiré desanimadamente ante su reacción y agarrada de la mano
de mi dios nos dirigimos al gimnasio, para acabar de una vez con esto
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