Pov. Bella
Forks, 7 de septiembre de 2011
Cuando
por el horizonte se divisó el amanecer y el sonido de los pájaros se
escuchaba, dejé de acariciar el rostro de mi amado. Éste dejó de
cantarme mi nana y me miró fijamente. Yo dejé de patalear el agua con
mis piernas desnudas para apoyarlas en la pared de la piscina.
-Renesmee-
con tan solo esa palabra nos bastaba para regresar al mundo real. El
mundo en donde teníamos una hija, mi pequeña Renesmee, la cual no
tardaría en despertar.
Le besé una última vez, a lo cual él me
correspondió abiertamente. Suspiramos desanimados y salimos del agua.
Busqué por el césped mi ropa y encontré nuestras ropas en el mismo lugar
donde las habíamos dejado. Nos vestimos lo más rápido que pudimos y
cogidos de la mano corrimos a casa, dejando atrás la hermosa piscina.
-O-
Al
llegar a casa, subiendo por la ventana para no despertar a nadie,
sonreímos triunfantes al ver que ni mi padre ni madrastra se habían
levantado. Tras cambiarnos y ponernos la ropa de dormir, nos acostamos
en la cama de la habitación de invitados. Me recosté en el pecho de
Edward e hice que me dormía. Sentí como él también se hacía el dormido.
Apenas pasados 5 minutos, mi padre se asomo por la puerta de la
habitación aún en pijama. Se acercó a mi lado de la cama y me sacudió el
hombro
-Hija, despierta- poco a poco abrí los ojos- Son las 7 hija, tienes que levantarte
-Buenos días papá- apoyé mis codos en la colcha de la cama y le medio levante. Me giré a mirar como Edward seguía dormido.
-Buenos
días Bells. Que bien que ya andas despierta- me senté en la cama y
bostecé haciendo que aún andaba con sueño- Oye, ¿a qué hora volvisteis
ayer?
-Pues si te digo la verdad, no te obedecimos- le sonreí nerviosa- se nos pasó las horas
-Exactamente, ¿cuántas horas?
-Pues sobre las… 2 más o menos
-¿¡Las 2 de la mañana! ¡Madre mía hija! ¿Qué hicisteis?
-Bueno, fuimos a Port Angeles, cenamos, dimos un paseo, fuimos a ver una película… Lo siento
-De acuerdo- suspiró- pero espero que estéis descansados y que no os durmáis en vuestro último día
-Claro
que no papá. Ahora, ¿podrías irte? Es que tengo que despertar a Edward y
vestirnos- mi padre miró detenidamente a mi marido. Suspiró nuevamente.
Pobre, aún no le agradaba que su hija durmiera con un hombre
-Si,
os dejaré…- salió de la habitación y yo de un saltó me levanté de la
cama y di la vuelta a la habitación para llegar al oído de mi marido
-Edward…- le susurré. Se le dibujó una sonrisa en el rostro- Oh Edward…
-¿Qué hora es mami?
-Primero, creo que no soy tu mami si no tu mujer y segundo, son las 7. Tenemos que levantarnos cariño
-Lo
siento mi Bella- me levantó la mandíbula con su dedo índice y me hizo
mirarle a los ojos. Nos levantamos y nos vestimos a prisa. Mientras
Edward iba a despertar a Renesmee, yo bajé abajo a preparar el desayuno.
Llegué a la cocina y rebusqué entre los armarios. Al final me decidí por unos huevos revueltos, la comida preferida de mi padre.
-Hola mami- mi niña me abrazó y yo me di la vuelta. La elevé y le di un gran beso en la mejilla y otro en la coronilla
-Hola mi bebé, ¿has dormido bien?
-Si mamá, he soñado con mi lobito- ¡el coche!
Miré horrorizada a Edward
-Tranquila Bella, he leído los pensamientos de Jacob y aún no lo ha podido arreglar del todo. Recuerda que necesita dormir
-Vale- en ese momento mi padre vino vestido con su traje de policía y Sue detrás de él aún en bata
-Buenos días- saludaron a la vez y se sentaron en la mesa
-Espero que os guste- en la mesa puse 5 platos. A mi padre se le iluminó la cara
-Gracias Bells
-De
nada papá. Espero que os guste- me senté entre mi marido y Sue. Menos
mal que gracias a mi don Edward y yo podríamos comer lo que preparé.
Todo el mundo comió con ganas el desayuno y en pocos minutos se había terminado de desayunar
-Muy bueno hija, eres una gran cocinera
-Gracias-
me levanté y recogí todos los platos. Los llevé al friegaplatos y
empecé a lavarlos. Edward me acompañó y juntos los lavamos. Mi padre se
levantó y se marchó al trabajo. Sue se marchó a La Push a mirar como
estaban sus hijos. Mi niña creo que había ido al salón a leer un poco
-Bella, deberíamos ir yéndonos- me sugirió Edward tras haber terminado y habernos sentado en el salón un rato
-Tienes razón. Venga hija, deja de leer que nos vamos
-Pero mami, son solo las 9, es muy pronto- miré a Edward y quité mi escudo ¿A qué hora hay que estar ahí?
-Bueno chicas, creo que Renesmee tiene razón. Más o menos hay que estar hay para la hora de comer así que…
-¡Voy a poder leer!- mi niña saltó feliz y corrió a mi antiguo cuarto
-Como se te parece- dijimos a la vez Edward y yo
Nos pasamos la mañana mirando
la televisión aunque en verdad estuvimos mirándonos el uno al otro. No
me creía que este hermoso hombre, tan hermoso y perfecto fuera mío. Era
algo imposible ya que quien diría que Isabella Swan hubiera llamado la
atención de este hombre que parecía un dios griego y que era él más
bueno, considerado, inteligente, atento… Recordaba la primera vez que lo
besé, la primera vez que lo vi brillar como un diamante, cuando oí como
decía triunfante el Si Quiero en nuestra boda, la vez que me dijo que
oía a nuestra hija y que él también la quería…
-Mami- oí a mi niña
llamarme desde el piso de arriba. Salí disparada a verla y pegué un
pequeño grito al ver a mi hija enredada con la bufanda
-¿Qué sucedió?
-Pues estaba intentando enroscarme la bufanda pero me lié- a mi hija se le escapó una lágrima de sus achocolatados ojos
-Ya
te ayudo- me arrodillé a su altura y le coloqué bien la bufanda. Oí las
risas de Edward a nuestras espaldas y a la vez mi hija y yo nos
volteamos a verle. Estaba apoyado en el marco de la puerta, riéndose
ante la escena. A la vez le sacamos la lengua y él nos miró sonriendo
-Estas son mis ángeles. Mis dos mujeres
-O-
Llegamos
sobre la una al instituto y ya todo el mundo había llegado ya que solo
se veían los coches de la gente. Bajé a mi hija del coche y agarrada de
la manita fuimos adentro. Disimuladamente entramos en el gimnasio pero
por des fortuna la gente oyó abrirse las puertas y ahora todos nos
miraban atentamente. Pero nosotros no prestamos atención a los humanos y
nos sentamos por el final
-Ex alumnos del instituto de Forks,
presten atención. Queríamos agradecerles el haber estado aquí estos tres
días. Por eso, como es tradicional en toda institución americana,
primero vamos a entregar los premios y luego haremos la comida de
despedida.
El ambiente estalló en alegría. La entrega de premios era una de las cosas más esperadas de toda reunión de aniversario
En ese momento el sub director Smith entró en la sala y cogió el micrófono.
-Atención.
¡Cállense todos!- se notaba aún el mal carácter de este hombre. Todo el
mundo de inmediato hizo mutis- Eso me gusta más. Bueno, terminemos con
esto. El primer premio es al que más se ha marchado y es para…- abrió
uno de los muchos sobres que llevaba y anunció- Edward e Isabella
Cullen- mucha gente suspiró desanimada. Edward cogiendo mi mano con una
suya y llevando en su otro brazo a mi hija nos subió al escenario- Tome
señor Cullen- Edward tan solo cogió el premio y sonrió. Regresamos a
nuestros asientos esperando no ganar ningún premio más
Así se pasó
el rato. Hubo premios al no me puedo creer que sigan juntos, al más
oloroso, al más descuidado higiénicamente, al triunfador en la vida, al
más rompecorazones, al no ha cambiado nada físicamente…
-El premio
al más musculoso es para…-abrió el sobre y en el rostro se le pasó la
sorpresa- ¿Emmett Cullen?- todo el mundo tomó aire. ¿Emmett? ¿Era
posible? De repente se escuchó la canción de Hannah Montana, la de
Supergirl y por la puerta principal entró Emmett todo arreglado, con
traje de etiqueta, peinado. Se nos acercó y subió al escenario
-Gracias
señor, ¡es un honor!. No saben lo que me cuesta mantener estos
músculos, si les confieso ya casi no tomo esteroides- hubo alguna que
otra risa- bueno profesor, gracias eh- le palmeó bastante fuerte la
espalda, haciendo que el señor Smith tosiera. Emmett bajó risueño y se
sentó a nuestro lado. Edward y yo le mirábamos perplejos- ¿Qué? ¿Tengo
monos en la cara?
-Gra…gracias señor Cullen por su…interesante
entrada. Bueno, el siguiente premio es a la más obsesionada con un
hobby- miró el sobre y se le cruzo una mirada enfadada- ¿Esto acaso es
una broma?- como nadie decía nada prosiguió- De acuerdo, este premio es
para Alice Cullen- no pude reprimir echar una risa. Ya las cosas me iban
encajando.
De repente mi hermana entró por la puerta andando como si fuera una pasarela. Se subió al escenario y le quitó el micrófono
-Bueno,
yo no diría que sea una obsesión. ¡Si, voy a comprar casi cada dos días
o menos pero es una necesidad! ¿Es qué no es necesario cambiarle el
armario a mi familia para que no vallan siempre iguales?- todo el mundo
la miraba con los ojos como platos excepto nosotros 4, ya que nos
estábamos partiendo de la risa
-Es suficiente señorita Cullen…
-Señora Hale perdone
-Como quiera, señora Hale- Alice le miró sorprendida y ofendida y se bajó del escenario
-Hola Bella, que guapa pero, ¡como se nota que no te visto yo, no estas a la moda hermanita!
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