Pov. Bella
Forks, 6 de septiembre de 2011
Llegamos
a casa sobre las 9 de la noche. Al llegar, mi padre y Sue estaban
despiertos. Charlie estaba sentado en la silla del comedor, haciendo
compañía a Sue mientras ella fregaba. Edward tras entrar en último cerró
la puerta con la suficiente fuerza para que se dieran cuenta de nuestro
regreso
-Hola Bells, ¿qué tal hoy?- mi padre me miraba
seriamente. Me quedé de pie ya que tenía en brazos aún a mi hija-
Edward, ¿por qué Bella carga con Nessie? Cojéela anda, que la debe de
pesar mucho
-Si ya lo he intentado Charlie pero tu hija es muy testadura. No me la ha querido dar- le miré sonriente y le saqué la lengua
-¿Es eso cierto Bella?- me preguntó Sue. Yo la miré y asentí con la cabeza
-Bueno papá, vamos a acostar a Nessie- iba de camino a las escaleras, seguida por Edward cuando mi padre nos llamó
-¡Chicos,
bajad cuando hayáis acostado a la niña!- miré a mi marido. Éste, como
no estábamos a la vista de mi padre me cogió en brazos y a velocidad
vampírica llegamos a mi antiguo cuarto. Me soltó delicadamente y me besó
la coronilla.
Deposité con cuidado a mi hija y con la ayuda de Edward la arropamos.
-No
sabes las cosas más dulces que llega a soñar, se parece tanto a ti de
humana- me confesó mi marido. Me hubiera avergonzado. Aún me acordaba de
las tantas noches de cuando era humana, cuando se colaba por la ventana
de esta misma habitación a velar por mi sueño y pasarse las noches
junto a mi a escondidas de mi padre
-Calla tontorón- el me miró con la deja alzada- si, te he llamado tonto.
-Y tú eres mi torpe…- me cogió de la cintura
-Ya no soy torpe ¿recuerdas?
-Como
olvidar lo hermosa que estas ahora en esta nueva vida- me reí y aspiré
su aroma. Ese aroma aun me dejaba sin aliento, y con mi perfeccionado
olfato era inexplicable
-Anda tonto, vallamos abajo que mi padre
nos espera- me zafé de su abrazó y le conduje a las escaleras cogidos de
la mano. Bajamos las escaleras y ahora mi padre estaba en el salón, con
la tele apagada
-Hola chicos- no nos miró ni tan siquiera. Esto no era buena señal…
-¿Ocurre
algo papá?- él solo miraba a la apagada pantalla. Oí las risas de
Edward y me volteé hacia él. Mi marido solo negó con la cabeza y me
indicó que prestara atención a mi padre- Papá, me estas poniendo
nerviosa con tanto silencio
-¿Por qué no me lo has dicho?- dijo en
casi un susurró. Como tenía que fingir que era humana, y había hablado
tan bajo para el oído humano tuve que fingir
-¿Qué has dicho?
-¿Por qué no me lo has dicho?- dijo algo más alto pero no era suficiente
-¿Cómo?
-¡¿Qué
por qué no me lo has dicho Isabella?- gritó horrorizado. Yo solo le
miré extrañada, ¿a qué se refería? Me volteé hacía Edward, él cual se
estaba aguantando la risa
-¿A qué te refieres papá? ¿Qué no te he
contado?- en ese momento Sue entró en la habitación y se sentó junto a
mi padre. Le miró unos segundos y luego, al ver que mi padre estaba en
estado de shock, tomó la palabra
-Bella, lo que tu padre intenta
preguntarte es que porque no le has contado que estás embarazada de 5
meses- la miré horrorizada. ¿Es qué en tan poco tiempo se había corrido
la voz?
-¿Cómo?- solo fui capaz de gesticular esa palabra
-Bella,
nos hemos enterado que estas embarazada y Charlie se alegra por
vosotros pero, es que le ha sentado mal que se haya tenido que enterar
por otras voces que no fueras tú y Edward
-Papá, papá- le llamé. Él levantó la vista para verme. De sus ojos caían lágrimas- papá, no estoy embarazada
-¿¡QUÉ!- gritó Charlie. Edward me acarició la espalda intentando tranquilizarme. Estaba respirando muy rápido
-Charlie, que Bella y yo no tendremos otro hijo. Es solo un rumor
-Pero…pero…- tartamudeaba mi padre
-Papá, eso solo era una broma
-¿Una…una broma? ¡Pero que clase de broma es esa!- nos recriminó
-Mira,
los Newton nos estaban menospreciando y por ello dijimos eso para que
cesaran pero no esperábamos que lo contaran por ahí. ¡Venga ya papá.
¿Cómo voy a estar embarazada de 5 meses si estoy plana?- me señalé con
las dos manos el vientre. Mi padre y Sue suspiraron aliviados
-De acuerdo Bells, siento haberme comportado así
-No pasa nada- dijimos a la vez Edward y yo. Sonreí y le acaricié la mano
-Bueno, cambiando de tema- Charlie y sus cambios- ¿os vais a ir tan temprano a acostar?
-Eh…,
respecto a Charlie. Tenía pensado llevar a Bella a dar una vuelta. Como
hace ya tiempo que no visitamos Forks y sus alrededores y solo hemos
estado en el instituto, pues…- dijo mi marido. Yo le miré extrañada, ¿a
dónde tenía pensado llevarme?
-Claro, ya sois mayores- me miró
directamente- pero no lleguéis muy tarde, os lo aviso- me reí ante su
comentario y me levanté. Me acerqué a él y le di un beso en la coronilla
-Te lo prometo papá
-Vale-
me giré y abracé a Sue. Noté mi mano entrelazarse con las de mi
adorable dios. Le miré sonriente y salimos por la puerta sin antes
despedirnos de ellos.
-O-
-¿A dónde vamos?- le pregunté emocionada. Hacía tanto que no salíamos los dos juntos, en pareja…
El
me jaló y me besó apasionadamente. Menos mal que estábamos en mitad del
bosque y no nos podía ver nadie. Sería muy raro ver a dos personas
besándose sin la necesidad de separarse para respirar. Entrelacé mis
dedos por su pelo cobrizo y el me levantó del suelo para quedar elevada
en el aire.
-Edward, ¡bájame hombre!- le dije divertida. Él tan solo se rió y me siguió besando cada parte de mi cuello.
-Nunca
mi lady- tan solo pude mirarle y reírme. Ay este marido mío, a veces
seguía hablando como en su época. Dejé que siguiera besándome con
deleite. No se cuanto tiempo pasó pero debió de ser bastante. De repente
me vino un deseo a la cabeza
-Eddy…- paró de besarme y me miró
divertido directamente a los ojos. Si no lo decía pronto caería de nuevo
en sus brazos y no podría controlarme más- te querría pedir algo
-Si es que te deje en el suelo lo vas olvidando- yo le pellizqué en el brazo- ¡Auh!-fingió dolor
-No
te quejes. Bueno, lo que te quería pedir es que si podríamos ir a casa
de los Cullen, me hace mucha ilusión- esperé con los ojos cerrados a que
picara en el anzuelo. Una de las cosas que no podía hacer mi vampiro
era negarme una petición
-Vale Bella, vamos a nuestra antigua
casa- sin dejarme en el suelo salió corriendo por el bosque. Esquivaba
los árboles y parecía que volásemos, ni tan siquiera tocábamos el
suelo-¡Llegamos!- canturreó. No se como pero me zafé de sus brazos.
Salté y corrí al interior de la casa.
Al entrar, me impactó el
olor de la casa. Se notaba que no había nadie en la casa desde hace
años. Pasé poco a poco por las habitaciones, oliendo su aroma. En cada
una de ellas se podía distinguir los últimos pasos que habíamos dado en
ellos. La cocina a Esme, el salón a una mezcla de todos, el despacho a
Carlisle, la habitación de Alice y Jasper a ellos dos, la de Carlisle y
Esme a ellos, la de Rose y Emmett a ellos dos y a…¡condón!, y por último
la que había sido de mi hija en la casa, que antes había pertenecido a
Edward. Me quedé más tiempo de lo normal en esta habitación
-¡Qué recuerdos!- me sorprendí el no haber notado a Edward entrar en la habitación y abrazarme por detrás.
-Si, aquí viví grandes cosas…
-Cuantas
cosas…- me miró directamente- cuando te pedí formalmente que te casaras
conmigo, donde nos recostábamos todo los días que venías aquí…
-La
primera vez que me inmovilizaste…- se rió ante el recuerdo. Me giré y
crucé el pasillo. Era algo raro ver la casa sin amueblar pero bueno…
De repente me vino un a ¿rosas y jazmín con cloro?
-¿Edward, qué es ese olor?
-No lo sé pero proviene del jardín- de inmediato salimos disparados a el jardín. Lo cruzamos y me quedé parada en el césped
-¡Madre
mía!- delante de nuestros ojos se encontraba la piscina de los Cullen,
con agua y toda iluminada. En la superficie, es decir, encima del agua
con cloro estaba todo lleno de rosas y jazmines- ¿Lo has hecho tú?
-Yo no…- seguía desconcertada. Agudicé mi mirada y me sorprendí al ver en una esquina de la piscina un papel. Lo cogí y leí
Disfrutarlo, os lo merecéis. Además, a lo mejor Bella nos hacéis un sobrinito nuevo
No pongas cara de enfadada que te conozco…
Quien tu ya sabes xxxooo
-¡Edward!- estuvo a mi lado al instante-¿Tú crees…?
-Si, han sido ellos…- no me dejó decirle nada ya que me ocupó los labios con un dulce beso. Bueno, disfrutaríamos del regalo.
Rodeé
la cintura de Edward con mi pierna y con las manos fui quitándole la
chaqueta. Él se quitó la camisa y me deshizo la coleta. Cuando estuvimos
ya desnudos, poco a poco, sin dejar de besarnos, nos adentramos en el
agua. Podía notar que para un humano estaría caliente pero no me
importaba, yo solo estaba pendiente de Edward, mi amado Edward. Nos
besamos por largo tiempo, disfrutando del momento hasta que me apeteció
jugar y me escapé de los brazos de mi amado. Sumergí la cabeza en el
agua y llegué a parar al otro extremo de la piscina
-Ven Edward, si puedes claro- le sonreí coquetamente y el emitió un gruñido desde su perfecto pecho
-No
cantes victoria Bells- se sumergió en el agua y yo le imité. Todo el
rato bajo agua le estuve espiando hasta que dejé que me pillara. Subí a
la superficie como si necesitara oxígeno y noté como segundos más tarde
Edward, tirándome de los pies, me sumergió en el agua. Me rodeó por la
cintura y me besó apasionadamente. Hice que diéramos vueltas como en las
películas. Debía reconocer que este regalo si que me gustaba
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