Pov. Bella
Forks, 6 de septiembre de 2011
Después
de estar en el bosque, cuando nos dimos cuenta de que anochecía, Edward
y yo volvimos al campo del instituto. Nos sorprendió que aún estuviera
todo el mundo, allí sentados por grupos en el suelo hablando
animadamente. Al acercarnos a la gente, todos se voltearon a vernos, y
más de uno no muy amigablemente. Los ignoré y busqué a mi hija. Cuando
la encontré, me dieron ganas de sonreír. Mi querida niña estaba dormida
en el césped. Fui a por ella y la cogí en brazos sin despertarla, me
senté en el suelo y me dediqué a acariciarle el rostro. Sentí que Eddy
se sentaba a mi lado y tatareaba la nana de nuestra hija mientras que
con su mano derecha jugueteaba con mis mechones de pelo.
De
repente, sentí como alguien se nos acercaba. Levanté la vista del
hermoso rostro de mi hija, para posarla en el visitante. Edward me imitó
y al verlos, emitió un gruñido por lo bajo. Jessica y Mike Newton se
nos acercaban a un paso rápido. Se sentaron en frente de nosotros y se
dedicaron a mirarnos con sus ojos llenos de rencor.
-Hola chicos,
¿en qué os podemos ayudar?- preguntó lo más cortes que podía en su
estado de ánimo. Como me gustaría poder leer también la mente
-Bueno
chicos, no sabemos que ha pasado pero- Jessica miró a mi hija- en mitad
del partido de fútbol americano habéis desaparecido y vuestra hija se
ha quedado, ¡aquí, sola!- ¿desde cuando se preocupaban por la gente? Si
ni tan siquiera se preocuparan de sus hijos, que por cierto ¿dónde
estaban?
-Ya vemos pero no sois quienes para decirnos como educar a
nuestra hija y nada por el estilo- les recriminé- además, si tan malos
padres nos consideráis, ¿dónde están los pequeños Eliza y Robert? Yo no
los veo por ningún lado, ¿y tú Edward?
-No Bella, yo tampoco- miramos fijamente a los Newton. Los dos estaban rojos de la ira
-Ya bueno… ¿Y a dónde habéis ido tan rápido?- me miró confiada Jessica. ¿Cómo me había podido hacer su amiga en el instituto?
-Bueno,
no es de vuestra incumbencia pero si os interesa- miré a Edward- me he
sentido muy mareada. Pensamos que debía ser de tanto correr y por eso
hemos ido corriendo al hospital y como sabíamos que nuestra hija estaba
en las buenas manos de la profesora Meier, no nos hemos preocupado
-¿Y qué te ocurría?- preguntó aún más enfadada Jessica
-No
creo que os interese pero…- miré a Edward risueña. Solo espero que lo
que diga no lo coja desprevenido- el doctor me ha examinado y estoy
embarazada- Jessica se atragantó y Mike tan solo me miraba fijamente, en
la cara tenía la expresión horrorizada y apunto de quedar en estado de
shock
-¡Em em embarazada!- gritaron a la vez
-Si, Bella y yo
tendremos otro hijo o hija- Edward miró malévolamente a los dos
humanos- ¿A qué no se le nota que esté de 5 meses? Normal que no
hallamos sospechado nada antes de lo que tenía- los dos me miraban
directamente al lugar donde debería estar inflada. Le dediqué una
sonrisa a Jessica y un guiño a Mike
-Pero…¡es imposible que estés
embarazada de 5 meses, si estas plana como una plancha!- gritó
horrorizada Jessica. Pobre, seguro que la pobre se ponía como una foca
cuando estaba embarazada
-Es raro pero que le vamos a hacer, la naturaleza es así
-Si,
mi Bella siempre está hermosa. Y tan solo se le infla un poco el
estómago. Debo admitir que aún embarazada te ves adorable, incluso más
de lo normal- sonreí a mi marido y le di un leve beso en los labios, el
cual Edward alargó seguro que para poner más nerviosos a esos dos
-Bueno,
chicos nosotros nos vamos que tenemos que llevar a nuestra hija a casa.
Por cierto, yo de vosotros buscaría a vuestros hijos, a saber donde se
han metido- sonreí pícara y con la ayuda de Edward me levanté llevando
en brazos a mi hija. A paso rápidos llegamos al Jeep y coloqué a mi hija
en su sitio. Me senté en el asiento del copiloto y dejé que los
recuerdos de cuando estaba embarazada inundaran las mentes de Edward y
mía a la vez de que él nos llevaba a la casa de mi padre
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