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miércoles, 18 de julio de 2012

"Celebrando la Navidad" Cap.1

N/A: He modificado toda la historia, y nada sigue igual así que leerla desde el principio jaja. Besos

La visión
Pov. Bella

-¡Bella!- me llamó Alice a todo pulmón desde el piso de abajo.
¿Es qué no sabía que con tan solo decir mi nombre a un volumen normal la oiría? ¿Se le había olvidado que hacia mucho tiempo que era un vampiro?
 Resoplé demostrando mi frustración y puse los ojos en blanco. Estando en la posición en la que me encontraba, tumbada boca arriba con la cabeza a los pies de la cama, tenía una magnífica perspectiva de mi marido.
  Edward era un hombre de infarto, y no me refería solamente al físico. Aun no podía creer la suerte que había tenido al conocerle; quién me habría dicho a mí que al mudarme a Forks tras la boda de mi madre encontraría en amor, y aún menos en un vampiro.
-Edward- le llamé dulcemente



  El susodicho levantó la vista de su libro y clavó su dorada mirada en mi rostro. Le sonreí pícaramente y para acentuar mi propósito me levanté de la cama y, a paso humano, me acerqué a él hasta terminar sentándome a su lado en la butaca de cuero que teníamos en nuestra habitación. Al ser un asiento tan pequeño, nuestras piernas se rozaron, haciendo que él se estremeciera.
  Le miré seductoramente y coloqué unos de mis brazos por detrás de sus hombros, mientras que con la otra mano me dispuse a acariciarle lentamente la mejilla, para continuar el recorrido por su sedoso cabello hasta descansar la mano en su bien formado pecho.
  Con un lento movimiento, posé mis labios encima de los suyos y empecé a besarle lentamente, saboreando con deleite el sabor a miel que desprendían. Sin hacerse esperar, Edward se colocó en otra postura para que estuviéramos más cómodos, es decir, en la cama.
  Estando Edward encima mío tenía una perfecta perspectiva, por lo que separé mis labios de los suyos para trasladarlos hasta su cuello. Mientras, él iba recorriendo mi cuerpo con sus manos, trazando mi contorno sin pudor alguno. Suavemente, sin prisas, llevé mis labios al hueco de detrás de su oreja derecha y empecé a morderle el lóbulo, con la presión perfecta.
  Edward estaba cada vez más acelerado, y empezó a mover sus caderas contra las mías; era el momento perfecto para actuar.
-Cariño, quiero pedirte algo- le susurré persuasivamente en el oído
 La respuesta que recibí a cambio fue un gruñido animal desde lo más fondo de su cavidad torácica.
-Edward…-le gemí sonriendo malévolamente mientras él me y me daba besos apasionados en el cuello, el lugar dónde antes corría esa sangre que era una droga para él.- Por favor…
  Cómo si hubiera activado un resorte al pronunciar las palabras “por favor”, Edward separó unos milímetros sus labios de mi cuerpo y me miró por encima de sus largas pestañas
-¿Qué… gmmh… qué quieres?- me preguntó con voz ronca, siendo casi un gruñido de placer
 Sonreí involuntariamente y le di un pequeño piquito en los labios.
-Si quieres seguir probando mis labios tendrás que hacerme un pequeño favor- me fui por las ramas, sabiendo de sobras cómo reaccionaría
   Edward tragó saliva y me echó una mirada tensa, bien irritado. Me reí con todas mis fuerzas y pasé mi mano por su mejilla. Pero cuando iba a abrir la boca un grito retumbó por toda la casa:
-¡¡Bella!!- la voz estridente de Alice nos hizo levantar la cabeza a Edward a mí a la vez.
Ahora o nunca, pensé.
-Edward- susurré muy bajo para que sólo me pudiera oír- ¿qué serías capaz de hacer por mí?
Dorado contra dorado se encontraron y sus ojos me miraron intensamente, intentando saber el motivo de mi pregunta.
-Ya sabes que cualquier cosa- respondió con una dulce voz, haciendo que por unos segundos se me olvidara que estaba pensando.
-Entonces sálvame
Edward me miró sin entender a qué me refería pero todas sus dudas debieron de disipar cuando la menuda cabeza de Alice se asomó por la ventana, curiosa
-¡Edward, deja a Bella en paz que tenemos que ir de compras!- le acusó furiosa.
-¡Vete de aquí ahora mismo, Alice!- la grité horrorizada
La corta melena de Alice desapareció en un borrón negro y solté todo el aire de golpe. Giré mi rostro hacia Edward y vi que tenía la mirada perdida en la nada. Me preocupé al momento por su salud y empecé a barajar la posibilidad que los vampiros si que pudieran quedarse en un estado de shock.
-Edward, cariño, ¿estás bien?- Pero él seguía igual y no sabía que hacer ni decir.- ¡Edward, por Dios, respóndeme!
De repente los ojos de Edward me miraron escudriñándome y suspiró, frustrado.
-¿M… me… Alice te quiere llevar de compras y tú quieres…?- nunca había visto tartamudear así a mi marido.
-Yo solo quiero que me salves de la demoniaca mente de Alice… - susurré ya arrepentida.
  Repentinamente Edward nos dio la vuelta quedando yo encima suyo, sorprendiéndome muchísimo.
Sus dedos de pianista pusieron un mechón suelto de mi cabellera detrás de mi oreja, y quedé hechizada cuando me sonrió, dándome un beso en la clavícula.
-Dime que quieres la luna y te la serviré en una bandeja de plata
  Suspiré risueña
-No sería un mal regalo, la verdad- divagué- pero prefiero que nos acompañes; así no se me haría tan insufrible la tarde.
-Mmm… - se quedó pensativo y me sonrió rendido- Ya sabes que no puedo negarte nada, mi amor.
-¡Pues vamos entonces!- me levanté en un suspiro- Que cómo tardemos mucho esa pequeñaja vendrá por su propio pie y me arrastrará con ella.
 Edward se me acercó veloz como un rayo y me dio un rápido beso en los labios antes de salir disparado al armario, siguiéndole yo pocos segundos después.
-¡Enana, ya estamos listos!- gritó Edward llamándola
  Con pasos rítmicos y de bailarina la pequeña Alice vino corriendo hacia nosotros.
-¡Por fin! Si que habéis tardado, un poco más y el centro comercial nos cierra.
  Empezó a caminar a toda prisa hacia la puerta principal cuando, de repente, se quedó quieta y con la mirada perdida. Giré la cabeza hacia Edward, interrogándole con la mirada para que me dijera que estaba viendo Alice.
   Toda la familia se reunió de pronto en el salón, esperando a que Alice volviera en si. Rosalie estaba entre los brazos de Emmett, Esme y Carlisle estaban dados de la mano mirando interrogantes a su hija y Jasper estaba delante de su novia, esperando a que terminara la visión.
   Alice pestañeó desorientada y una sonrisa alegre se le pintó en su rostro. Empezó a reírse y a dar palmadas con as manos,
-¿Qué has visto Alice?- Jasper la recogió sus manos entre las suyas y se las acarició para tranquilizarla. Se complementaban a la perfección.
-¡Nos vamos a mudar, familia, nos vamos de Forks!- saltó emocionada Alice, corriendo por toda casa y dejándonos a todos muy extrañados, sin saber que hacer; bueno, todos menos Edward.
 -¿A qué se refiere, Edward?- le susurré interrogante
Pero él no me contestó y solo me indicó que prestara atención a Alice.
-¿A dónde nos vamos a ir, Alice?- preguntó ilusionado como un niño Emmett, con su mirada infantil.
-Nos vamos a…- Alice enarcó las cejas, sin saber con exactitud qué responder- ¡Edward, tú has visto la visión también, ayúdame!- le impuso dando un golpe al suelo, frustada
  La armoniosa risa de mi marido inundó la sala por completo, llamando la atención de nuestra hija, Renesmee, que estana jugando en el jardín y que hasta el momento no se había dado cuenta de lo que estaba ocurriendo en la casa
-¿Qué pasa?- me preguntó cuando llegó a mi altura.
 La cogí en brazos, y le di un beso en la mejilla.
-Nos vamos a mudar, Nessie.
-¡¿En serio?!- exclamó entusiasmada mi niña, haciéndonos reír a todos- ¿Y a dónde mamá, a dónde?
-Aún nos lo tiene que decir tu tía Alice- le respondió su padre
-Yo quiero que nos vallamos a Londres, mamá, dónde el abuelito nació.
 Carlisle se regodeó de orgullo, y se nos acercó. Se la pasé y Carlisle la cogió, sonriéndola.
-Espera a que nos lo diga la tía, cariño.
  Todas las miradas se posaron de nuevo en Alice, la cual seguía aún pensativa y escaneando su visión.
-¡Alice, suéltalo de una vez!- gritó impacientado Emmett, perdiendo la paciencia por momentos.
-Es curioso, pero creo que a más de uno no le va a gustar mucho…- su mirada se posó en Rosalie, la cual bufó.- Bueno, es un lugar que nunca antes se nos habría pasado por la cabeza.
-Y…- prosiguió impaciente Emmett- ¡Sigue, mujer, sigue!
-Si que sois impacientes- exclamó Alice.- Creo que por el simple gusto de chincharos no voy a decíroslo
-¡Alice!- coreamos su nombre todos a la vez
-¡Vale, vale!- levantó las manos en signo de rendición, riéndose a más no poder.- ¿Nessie, cariño, sabes dónde está España?- Alice se agachó a la altura de mi niña, la cual ahora estaba sentada en el suelo.
-¿España?- preguntamos todos
-¡Sí!, ese país que está en el suroeste de Europa. ¿Os gusta?
-No se que decir… -comenzó Carlisle- hace ya unos tres siglos que no voy a España, y cuando fui, visité Barcelona… ¿A qué parte de España iremos, Alice?
- Pues a un lugar que se llama Galicia, ¿as odio hablar de ese lugar Carlisle?
-Pues más bien poco, sólo sé que es un lugar muy lluvioso y en dónde no sale casi el sol. Aunque claro, es dependiendo de la provincia a la que te refieras…
-¿Provincia?- preguntó extrañado Emmett- ¿qué es eso?
-¡Mira que no sabes nada!- le acusó su mujer- Una provincia es lo mismo que aquí un estado, so mentecato.
-Ah… pues ya podían ponerle el mismo nombre, ¡hombre!- exclamó pensativo Emmett
  Rosalie suspiró exasperada y meneó la cabeza, agotada.
-Alice- la susodicha me miró, interrogante- ¿a qué pueblecito nos vamos de Galicia?
-Creo que eso solo lo sabremos Edward y yo, querida Isabella- empezó a reírse malévolamente y me guiñó un ojo
-De acuerdo, lo mejor será que nos vallamos preparando. Emmett, ayuda a Esme a ir empaquetando todo el inmobiliario.
-¡A sus ordenes, mi capitán!- bociferó Emmett contento como un niño en una tienda de chucherías, siguiendo a Esme por el largo pasillo.
-Alice y Rosalie, podéis ir empezando por elegir que ropa de los armarios nos llevaremos a Galicia. Con cinco maletas será suficiente
-¡¿Sólo cinco maletas, Carlisle?! ¡Con eso no dará ni para mi armario!- exclamó horrorizada
-Ya tendremos tiempo de ir de compras, Alice- la consoló Rose- ¡he leído en las revistas de moda que en Madrid hay unas tiendas para morirse!
Con eso Alice y Rosalie salieron disparadas, pensando ya en todas las compras que harían…
-Jasper, ven conmigo que tenemos que arreglar unos asuntos sobre los pasaportes y todo lo referente al viaje- le pidió Carlisle.
En el salón solo quedábamos Edward y yo, ya que Nessie había salido corriendo a ayudar a sus tías. Miré a mi marido, él cual me sonreía pícaramente. Se me acercó con un paso felino y me rodeó la cintura con sus reconfortantes brazos. Acercó sus sensuales labios a mi oído para susurrarme, con un toque erótico:
-¿En qué nos habíamos quedado?- ronroneé mientras posaba mis manos en su nuca.

11 comentarios:

  1. Me encanto mucho, espero que sigas!!!!! Te leeré pronto
    Besos

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  2. Esta nui bueno pero cuando actualizas?? Porfaa k sea luego felicitaciones by Conni

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  3. actualiza pronto por favor me encanto esta historia pliss sigue escribiendo

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  4. Me encanta este capitulo espero que subas un nuevo capitulo pronto:)

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  5. Me encanto tu fic, espero que sigas subiendo
    Besos
    Vcullen

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  6. Hola, ya van muchos meses desde que no actualizas, me encanto esta historia desde que estaba en fanfiction, sigue por favor
    Gil

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  7. siguela porfa no la dejes empezada :D

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  8. vas a seguir o no, si no vas a seguir minimo cierra el sitio, para eso lo creaste? para no actualizar???? para eso no lo hubieras cerrado es una groceria total a tus lectores, que falta de respeto. D:

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    Respuestas
    1. tienes razon, mejor cierralo o empiaza a escribir pronto #$/%/$ es una total falta de respeto por tu parte %/&#%(% mejor no hubieras empezado nada si no lo ibas a acabar /%&$%/%(&
      :S

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  9. Y yo que pensaba que al menos en este sitio la encontraria completa, una lastima.

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